Un segundo aire para la domótica

Una nevera que detecte los alimentos caducados, un aspirador que limpie cuando no estés, persianas que se activen cuando baje la luz… Todos soñamos con ello. Esta es también la promesa de la domótica. Pero después de algunas décadas de pisoteo, ¿dónde estamos hoy?
La definición de domótica ha evolucionado un poco durante la última década con la llegada de nuevas tecnologías. A día de hoy, podríamos decir de ella que: “te permite controlar tu interior con tu tablet o smartphone, sin moverte de tu sofá, tu cama o tu lugar de trabajo…”. Sin embargo, desde que surgió en 1993, la domótica ha evolucionado más lentamente de lo esperado. En primer lugar por su precio: hasta hace poco tiempo estaba reservado a la élite. En 2010, el 60% de las ventas se realizaron en un sector de gama alta o media. Sin embargo, desde 2015 se ha vuelto más democrático, sin entrar necesariamente en todos los hogares. Sin embargo, los expertos pronostican que se convertirá en la norma en los próximos años. La domótica también ha tomado un segundo respiro gracias a la aparición de los smartphones y tablets. Estos le permiten interactuar con la casa mucho más fácilmente que antes.
¿Qué funciona? Entre las grandes tendencias actuales, mencionemos los «escenarios» de la vida (día, noche, fin de semana, etc.) que permiten ganar en comodidad ahorrando dinero (los domingos programamos la calefacción dos horas más tarde, la apagamos de noche, entre otros ejemplos). Los productos de control de la vivienda también están en primera línea, como la iluminación y la gestión de apagones (persianas). La venta de sistemas de calefacción también está creciendo constantemente. Las opciones más fantasiosas (como ordenar que las ventanas se cierren en caso de lluvia, detener la aspiradora cuando suena el timbre, etc.) siguen siendo marginales porque no son una prioridad.
Cómo funciona ?En la práctica, un sistema domótico incluye varios dispositivos conectados en red a través de un centro de control (pantalla táctil, mando a distancia, teléfono), gracias a un sistema de ondas (Bluetooth, wifi u otro) por infrarrojos o por cable. Este dispositivo permite tomar el control de dispositivos en tiempo real, de forma remota, y programarlos. Todo ello a través de botones, interfaces táctiles, comandos de voz o reconocimiento facial y digital…
¿Qué ventajas? Además de la comodidad de vivir, la domótica también ahorra energía: cuando sales de casa, por ejemplo, el simple hecho de activar la alarma es suficiente para reducir automáticamente la temperatura ambiente y apagar todas las luces. Además, la domótica asegura tu hogar. Permite, en particular, simular una presencia cuando uno está ausente. Por no hablar de los detectores de humo inteligentes, que activan una alerta durante un incendio.
¿Es cara la domótica? Los costos de integrar iluminación, calefacción y seguridad representarían alrededor del 1% del valor total de la casa. La integración de video, telefonía, comunicaciones e informática alcanzaría un presupuesto completamente diferente: en torno al 10% del precio de la vivienda. ¡Predecible!